2 ago. 2011

MIGUEL POVEDA: "Miguelico, no hay 'naide' como tú"

Eso, que es 'el nuevo Camarón', y otros tantos comentarios del estilo se escuchan entre su público y la crítica más exigente y purista del género. El pasado sábado 30 de julio la plaza de toros de Roquetas de Mar (Almería) vibraba por y para Miguel Poveda.

La historia ya le buscado el espacio que se ha ganado, pero es ahora cuando su nombre empieza a escucharse con fuerza dentro y fuera de los círculos flamencos. En las casi tres horas de espectáculo cualquiera puede entender como un payo catalán desprende raza y carácter andaluz.

Como vocalista le sobran los micrófonos con semejante torrente de voz, que conoce y domina como nadie, de hecho pocas veces se ve a alguien sin necesidad de retorno sobre un escenario. Hasta aquí, con escuchar sus discos se puede uno hacer idea de lo que le espera (aunque luego te des cuena que le desmerecen, porque telita con el directo!), pero debo confesar que la boca se abre y los pelos se erizan en contra de la voluntad de uno con esa manera de interpretar, de vivir y de expresar cada palabra, cada sonido que le sale del alma.

Todo esto, acompañado de un elenco de artistas impresionates en cada una de las disciplinas, perfectamente escogidos y coordinados. Trompeta, violín, contrabajo, piano, percusiones varias, palmeros y guitarra flamenca: una decena de matrícula de honor. Primero esa copla aflamencada casi jazzera, luego su cuadro flamenco, luego intercalados, ahora todos al unísono... y cada cual con su espacio individual, por si los que andábamos escuchando no nos habíamos percatado de lo que son capaces, solo va y solo viene, todo sin pausa. Y atención que el artista también baila, ¡y cómo se mueve! Espectáculo completísimo y asegurado, recomendable para cualquiera que se confiese artista o amante del arte del tipo que sea... es como el Circo del Sol, que hay que verlo una vez en la vida.

Como añadido, es un tío agradecido y cercano con su equipo, con sus maestros y con la gente que acude a verlo. Así que aunque no seais mu flamencos ni copleros, acercaos a uno de sus conciertos si teneis oportunidad porque merece la pena y porque a los que no poseemos la cultura de los palos y las cunas de este estilo nos ilumina con explicaciones didácticas, situando a cada cual en su lugar. Un talento indudable y querido al que le corre música por las venas.